Primer trimestre de embarazo: comienzan los cambios

Primer trimestre de embarazo: comienzan los cambios

El primer trimestre de embarazo es uno de los más especiales para las futuras mamás, sobre todo para las primerizas. Todo es nuevo y desconocido, saben que llevan una vida en su interior pero los cambios físicos son tan sutiles que probablemente todavía pase un tiempo hasta que el resto del mundo conozca la buena noticia.

Sensibilidad en los pechos

La primera parte del cuerpo que comienza a dar señales es el pecho. Ya desde los días posteriores a la fecundación, las mamas se vuelven más sensibles, debido a los cambios hormonales. Poco a poco, van aumentando de tamaño y -en torno al segundo mes- la areola se oscurece, se redondea y asoman unos pequeños bultos: los tubérculos de Montgomery. El proceso para amamantar al bebé, ya está en marcha.

Picor en el vientre

Casi desde el principio, la mamá comienza a observar su tripa y a mirar su perfil en el espejo para ver si va aumentando. Es probable que se sienta algo hinchada pero hasta que el útero no vaya expandiéndose, -habitualmente en el segundo trimestre- el vientre no crecerá. Lo que es frecuente que las embarazadas sientan en la tripa durante los meses iniciales, es un intenso picor. Se debe a los cambios hormonales y al comienzo de la distensión de la piel. Para aliviar los picores es recomendable usar jabones con ph neutroevitar las duchas demasiado calientes y mantener la hidratación, mediante masajes con cremas o lociones elaboradas con ingredientes naturales como el aceite de almendras o el aloe vera.

 ¿Acné?

Las hormonas son también las responsables de la aparición de brotes de acné en algunas embarazadas, sobre todo durante el primer trimestre. Lo más conveniente en estos casos es limpiar la piel en profundidad pero de forma delicada, usando un limpiador facial suave que contenga extractos de caléndula, de algodón u otros elementos naturales.

Venas visibles

Otro de los cambios más llamativos y menos comentados del primer trimestre es la visibilización de las venas. El corazón está a pleno rendimiento y bombea rápido para cubrir todas las necesidades de la mamá y del embrión. Esto provoca que las venas que irrigan los pechos, el vientre y las piernas se transparenten a través de la piel. No hay de qué preocuparse, es algo natural y volverá a la normalidad tras el embarazo.

Temidas estrías

Esas pequeñas líneas que aparecen en el abdomen, los muslos y las mamas son la gran preocupación estética de la mayoría de las embarazadas. Y es que se estima que más del 50% de las futuras mamás acaban padeciéndolas. Surgen porque, durante el embarazo, las fibras de colágeno de la piel soportan una acelerada distensión que, a veces, acaba rompiéndolas. Eso origina un proceso inflamatorio local que causa esas marcas de color rojo o morado. Aunque no suele ser hasta el tercer trimestre cuando las estrías hacen su aparición, podéis intentar evitarlas o minimizarlas desde el principio del embarazo.

Aplicando diariamente una crema especializada para que la piel mantenga su elasticidad, la preparareis para resistir el estiramiento y estimulareis la circulación sanguínea. Son muy recomendables aquellas que contienen aceite de almendras, centella asiática, aceite de rosa mosqueta y vitamina E.

Llevar una alimentación equilibrada, -rica en proteínas y vitaminas-, beber mucha agua y hacer ejercicio regularmente, mantendrán vuestra piel sana y contribuirán a que no ganéis peso en exceso, eso también os ayudará a combatir las estrías.

Cuidaos y disfrutad de la metamorfosis de vuestro cuerpo, porque este maravilloso viaje solo acaba de comenzar…

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